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En Morton Subastas tenemos un dicho que utilizamos mucho: “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo valúa en Morton”. Nuestra misión es ayudarle a convertir en efectivo aquellos objetos que pueden ser incluidos en alguna de nuestras subastas, colocándolos en medios digitales e impresos para que puedan alcanzar el mejor precio posible.
Este 11, 12 y 13 de enero de 2023, acuda a nuestras instalaciones de Lago Andrómaco 84, Nuevo Polanco. Atrás de Carso, en la Ciudad de México.
Nuestros especialistas de todos los departamentos estarán atendiendo citas, para valuar aquellos objetos que caigan dentro de una de las siguientes categorías:
Arte Moderno y Contemporáneo
Antigüedades
Vinos
Libros antiguos y contemporáneos
Joyería y relojes
Instrumentos musicales
Militaria
Artes decorativas, muebles, porcelanas, lámparas, piezas de cristal y más.
Si usted está interesado en poner a la venta algún objeto de valor con nosotros, no dude en contactarnos para hacer una cita; para tal fin ponemos a su disposición nuestro número telefónico: 5552833140 con Itzel Patiño, o bien al correo electrónico ipatino@mortonsubastas.com
No lo olvide, la cita es los días 11, 12 y 13 de enero de 2023, de 10:00 a.m. a 6:00 p.m. en Lago Andrómaco 84, Nuevo Polanco. Atrás de Carso. Ver mapa.
Lote 383 Mantón. China, siglo XX. Bordado en fibras naturales y sintéticas, con borlas a juego. Decoración floral, medallón central. Con estuche.
La importancia de los significados en bordados de los mantones orientales, va más allá de su clasificación temática. En ellos se guardan significados obvios para el espectador chino, pero desconocidos para el consumidor occidental.
Así, cuando estamos ante un mantón como este, nos habla en su propio lenguaje: los animales, flores, frutas y elementos del paisaje bordados tienen una carga simbólica que puede pasar desapercibida, pero que es una parte importante de la pieza.
Uno de los signos más comunes en los mantones es el de la flor, de ellas la más común es la peonía. Ésta es conocida en China como la reina de las flores, un símbolo de la emperatriz que se identifica con la salud y el honor; otra flor que aparece con cierta frecuencia es el clavel, símbolo del amor maternal.
Quizás los animales más habituales en los mantones sean las aves: El pavo real, símbolo de belleza y dignidad; el gallo, que es un animal protector que guarda del mal; el ave fénix, rey de los pájaros y símbolo de la emperatriz y los valores asociados a ésta, es decir, prosperidad y feminidad.
Christo y Jeanne-Claude fueron un matrimonio de artistas que realizaron instalaciones artísticas ambientales, las cuales se caracterizan principalmente por utilizar tela para envolver gigantescos edificios, monumentos o cubrir extensas áreas públicas. Los proyectos temporales del dúo, como “The Gates in Central Park” y “Wrapped Reichstag”, intervinieron espacios públicos como un modo de apropiarse de éstos y resignificarlos.
Para cada uno de los proyectos, Christo realizó dibujos preparatorios y collages que muestran su dominio técnico y que a la vez, funcionaban como sustento económico para la realización de los mismos. Los artistas nunca aceptaron patrocinios ni subvenciones y pagaron sus proyectos en su totalidad a través de la venta de los collages y dibujos originales de Christo, así como de sus primeros trabajos.
CHRISTO y JEANNE-CLAUDE. Firmada y fechada 1975-2009. Litografía y collage sobre cartoncillo. 148/200, 56 x 71.5 cm Estimados $120,000 a $ 200,000 MXN
El proyecto por la fuente de Jujol, titulado “Wrapped Fountain (Project for “La Fontana de Jujol, Plaza de España, Barcelona”) se inició en 1975, donde se pretendía envolver la obra de Jujol, tal y como hicieron en otros monumentos de otras ciudades. Esta pieza está constituida como una maqueta en 2D, donde materiales como tela e hilo construyen una atmósfera que provoca la sensación de estar envuelto junto con la impresión del monumento; tinta, crayón, plumón y los levantamientos arquitectónicos de la fuente, proveen al espectador de la sensación de estar trabajando con el artista. Los hilos azules envuelven a la tela coloreada que cubre el relieve a escala del monumento; en contraste con las luces del fondo, se siente la inmensidad de la capital catalana; y con ella, una alegoría poética a España, con tres nichos con grupos escultóricos que simbolizan los ríos que desembocan en los tres mares que rodean la península ibérica.
Si bien este proyecto comenzó en el año 1975, no se realizó por prohibición del alcalde de Barcelona y lo reanudaron hasta 2009, pero tampoco tuvo éxito. Editaron una serie de litografías con la imagen de la fuente envuelta con una enorme sábana, sujetadas con una serie de cuerdas junto a pequeñas imágenes del alzado de la fuente, la planta y el plano de situación.
Entre los proyectos que realizaron, envolvieron el Arco del Triunfo en París. Christo alquiló una pequeña habitación cerca del monumento y desde entonces se sintió atraído hacia éste. En 1962 realizó un fotomontaje del Arco del Triunfo envuelto, visto desde la Avenue Foch y en 1988, un collage. Tuvieron que pasar 60 años, para finalmente concretar el proyecto, que terminó siendo póstumo. L’Arc de Triomphe, Wrapped, una obra de arte temporal para París, se exhibió durante 16 días desde el sábado 18 de septiembre hasta el domingo 3 de octubre de 2021. El proyecto se realizó en colaboración con el Centro de Monumentos Nacionales y en coordinación con el Ciudad de París. Fue financiado en su totalidad a través de la venta de los estudios preparatorios, dibujos y collages del proyecto de Christo, así como modelos a escala, obras de los años 50 y 60 y litografías originales sobre otros temas. No recibió fondos públicos. Según los deseos del artista antes de fallecer, L’Arc de Triomphe, Wrapped fue completado por su equipo, tal y como lo imaginó.
En el mundo romano una joya se usaba para ostentar un status, además de para adornar. De la sencillez de los primeros tiempos de Roma, se pasó con las sucesivas conquistas en Oriente a la pasión por el lujo y el exceso debido a la influencia de los gustos asiáticos.
Lote 234. Anillo piedra: Grecia. Período Helenístico. (Siglo IV-III a.C) Montura: Siglo XX. Intaglio de ágata engastado en montura de oro de 14K con huecograbado a manera de león. Talla: 7.5
El anillo reflejaba la clase social a la que se pertenecía y, con posterioridad, el nivel económico del portador. A finales del Imperio todos los ciudadanos libres podían llevar un anillo de oro, los libertos uno de plata y los esclavos uno de hierro.
La función asignada principalmente al anillo, en su origen, fue la de sello para firmar documentos oficiales y privados. Pero también hay testimonios de su uso como recipiente de veneno para quitar la vida propia o ajena. Muy común fue el gusto por los anillos adornados con gemas y camafeos, en los que los romanos gastaban enormes fortunas. Expertos artistas griegos fueron los artífices de piezas exquisitas. Los hombres y mujeres romanos solían cubrir sus dedos con anillos de esta clase, usados en parte para sellar, en parte para adornar.
El hecho de que un individuo eligiera una efigie para llevarla en un anillo muestra admiración hacia la figura de la persona representada. El desarrollo del retrato individual es uno de los principales logros del arte romano, a pesar de que los artistas solían ser griegos, pero, al trabajar bajo un patronazgo romano, su trabajo respondía las necesidades y gustos romanos. El retrato fue siempre valorado por ellos, la reproducción de un rostro en una gema o una moneda y regalarla como colgante, insignia o anillo permitía su difusión entre sus contemporáneos.
Fuente: Domvs Romana: Adornatus, joyas masculinas en la antigua Roma. Pp. 3-6.
Francisco Eppens Helguera fue un destacado integrante de la segunda generación de muralistas. Desde muy pequeño mostró habilidad para el dibujo. Llegó a la Ciudad de México a los nueve años junto con su madre, donde acudió a diversos talleres de carpintería, fundición y herrería. Unos años después asistió brevemente a la Academia de San Carlos, donde tuvo como profesores a Enrique Ugarte e Ignacio Asúnsolo.
En su primer empleo elaboró dibujos publicitarios para empresas como Ericsson, Cervecería Modelo, Cementos Tolteca y Goodrich Euzkadi y más tarde colaboró como ilustrador y diseñador para la revista “Lux” del Sindicato Mexicano de Electricistas y la revista “Más Caminos. Viabilidad, automovilismo, transporte, turismo”, en las que trabajó incansablemente para dejar una vasta obra afincada en las raíces y los símbolos de las antiguas culturas indígenas y populares de nuestro país. Laboró simultáneamente en proyectos publicitarios y en el diseño de escenografías para películas de “El indio” Fernández y Santiago “Chano” Urueta, y entre 1935 y 1951 diseñó estampillas postales y timbres fiscales, por el cual recibió numerosos reconocimientos.
En 1968 el presidente Gustavo Díaz Ordaz encargó a Francisco Eppens el diseño del Escudo Nacional. A partir del resultado, se homologó y reglamentó su utilización. Además realizó varios murales por encargo en edificios de la administración pública e instituciones privadas a lo largo de la República Mexicana; más de 28 conjuntos muralísticos y monumentales realizados en una vasta diversidad de técnicas; óleo, fresco, piroxilina, mosaico de vidrio, destacando los realizados en Ciudad Universitaria.
Francisco Eppens. Cancún. Firmado y fechado 1983. Óleo sobre masonite. 80 x 120 cm.
Diversos acontecimientos que rodearon a la Revolución, así como su acercamiento a intelectuales de la época, hicieron de él un joven preocupado en sintetizar los ideales de la Escuela Mexicana de Pintura, proponiendo una iconografía nacionalista, identitaria, revolucionaria y de la modernidad mexicana, misma que caracterizó mucha de su producción plástica. Conviven las formas tradicionales y las vanguardistas, encaminadas a mostrar una línea del tiempo ideal para México: un pasado glorioso, un presente de esfuerzo y un futuro prometedor.
La obra de caballete de Francisco Eppens se puede dividir en tres etapas de acuerdo con su temática y dibujo. No obstante, todas sus creaciones tienen elementos comunes como la monumentalidad, cercana también a la línea del cartel publicitario y el diseño. Desde sus primeras pinturas se hace notar el conocimiento y curiosidad del artista por las vanguardias europeas. En su segunda y tercera etapa destaca el toque nacionalista y el uso de la reinterpretación de las culturas prehispánicas en las que se aprecia la síntesis de las proporciones y el geometrismo.
Francisco Eppens. Mujeres, 1985. Firmada. Escultura en bronce con base de madera. 26 x 12.5 x 6 cm, medidas totales.
“La grandeza pictórica de Francisco Eppens puede ser resumida en la capacidad que tuvo para introducir la esencia de México en un grano de maíz. Unos cuantos elementos sustraídos del simbolismo prehispánico fueron suficientes para representar la cosmovisión de una nación que defiende su derecho a la grandiosidad a partir de la lucha permanente de los contrarios” Beatriz Pagés.
Fuentes consultadas: LÓPEZ OROZCO Leticia et al. Francisco Eppens Helguera. Revolución, Nación, Modernidad. 1913 – 2013. Centenario. México. Partido Revolucionario Institucional. 2013, pp. 19, 30, 31, 67, 73 – 81, 90 – 95 y 361 – 371 y sitio oficial de la Secretaría de Cultura www.cultura.gob.mx
Tomó clases de dibujo en 1895 en el colegio de San Francisco, en su natal Aguascalientes, donde uno de sus maestros se dio cuenta de su talento innato. Al cursar la preparatoria conoció a quienes serían parte de los grandes intelectuales de México a principios de siglo, Alberto J. Pani, Pedro de Alba, Enrique Fernández Ledesma y el que sería su gran amigo, el poeta Ramón López Velarde. Al morir su padre en 1903, se trasladó con su madre a la Ciudad de México. Ahí trabajó en los Almacenes de Telégrafos Generales y comenzó a asistir a la Academia de San Carlos por la noche donde pronto destacó y consiguió una ayuda otorgada por la Academia, lo que le permitió dedicarse de tiempo completo a sus estudios de pintura.
Lote 39. Saturnino Herrán. La Mujer X. Retrato de Virginia Fábregas, 1917. Firmado. Óleo sobre tela. 178 x 106 cm. Con certificado. Estimados de $ 8,000,000 a $ 10,000,000 MXN.
Entre los maestros de la época se encontraban Germán Gedovius quien lo introdujo a la pintura, Leandro Izaguirre de quien aprendió sobre iconografía y el catalán Antonio Fabrés que lo instruyó en dibujo y fue una gran influencia en sus tendencias modernas. Entre sus condiscípulos se encontraban Diego Rivera y José Clemente Orozco.
La calidad con la que realizaba sus obras le valió una beca para estudiar en Europa, la cual por motivos personales tuvo que rechazar, sin embargo, leyó y estudió sobre los cambios que se estaban generando en el campo intelectual. Esto se vio reflejado en las similitudes de su obra con el pintor británico Frank Brangwyn y los españoles Joaquín Sorolla e Ignacio Zuloaga.
Cuando Dr. Atl regresó de Europa, compartió sus vivencias con los estudiantes de San Carlos; les habló apasionadamente de los inmensos murales renacentistas y los frescos de la Capilla Sixtina, reforzando ideas que Antonio Fabrés ya tenía sobre un arte propio, pero además, le inyectó un sentido de carácter nacional y monumental. Saturnino Herrán y sus contemporáneos asimilaron la visión de Gerardo Murillo y en 1906, el artista en ciernes, junto con Jorge Enciso, Joaquín Clausell y Diego Rivera participaron en una exposición organizada por la revista “Savia Moderna”, donde se evidenció cierto nacionalismo e interés por las raíces prehispánicas.
Un año después, colaboró en la Inspección de Monumentos Arqueológicos con el arqueólogo Leopoldo Batres en Teotihuacán. Su trabajo consistió en el registro de la obra mural que se iba descubriendo. A partir de 1912 su obra comenzó a ser más prolífica, incorporada sin lugar a dudas por los ideales modernistas de la época. Aunado a su producción de caballete, se dedicó a ilustrar portadas de libros y revistas.
Murió a temprana edad en 1918, dejando inconcluso el tríptico “Nuestros dioses”, proyecto impulsado por Alfredo Ramos Martínez para el friso que decoraría el Teatro Nacional.
La necesidad de trabajar de sol a sol se favoreció con la costumbre de Saturnino Herrán de continuar pintando o dibujando delante de los amigos que llegaban al taller con motivo de las tertulias. Algunos aceptaron posar para sus dibujos del friso “Nuestros Dioses”. De otros realizó retratos, tal es el caso de esta imponente representación de uno de los pilares del teatro en México, Virginia Fábregas, interpretando el papel de “La Mujer X”.
“La Mujer X” es el título de una obra de teatro escrita por el francés Alexandre Brisson, estrenada en el teatro de la Porte-Saint-Martin en París 1908.
La compañía teatral de Virginia Fábregas la representó al menos desde 1910. La temporada de mayo de 1917 tuvo una significación especial, puesto que Saturnino Herrán asistió a ver la obra. Este retrato era un cartel de la puesta en escena.
Xavier Villaurrutia mencionó en un artículo sobre Virginia Fábregas que “el público que acudía a su teatro podía ver, en el vestíbulo, dos grandes carteles pintados por Saturnino Herrán. Uno de ellos era un afiche de ‘La cena de las burlas’ […] el otro, naturalmente, de ‘La mujer X'”.
Existe un poema con el mismo nombre escrito por Enrique Fernández Ledesma en 1919, incluido en el libro “Con la sed en los labios”, que apareció bajo el sello editorial de México Moderno, con una introducción de Ramón López Velarde.
La puesta en escena fue llevada tres veces al cine; en 1920 del director Frank Lloyd, en 1937 de Sam Wood y en 1966 de David Lowell Rich, con la actuación de Lana Turner. También existe una versión mexicana dirigida por Julián Soler y protagonizada por Libertad Lamarque en 1955.
El interés de Joan Miró por las artes gráficas viene de la necesidad para desarrollar sus inquietudes artísticas, y a querer experimentar con diversos materiales, el quehacer gráfico le permitió un crecimiento en la difusión de sus obras y un acercamiento al público general.
Miró realizó esta serie de grabados “El gossos” (los perros) en 1979, la serie original está compuesta por 9 grabados, todos realizados en el taller Barbara de Barcelona a los 86 años. Esta serie la llevó a cabo en el mismo año que la serie de “commedia dell’arte”, serie “enrajolats”, serie “Gaudi”, “rupestres”, etc.
Lote 196. Joan Miró. Los perros VIII. Firmado. Grabado al aguatinta. 18/30, 115 x 73 cm. Estimados de $ 150,000 a $ 200,000.
René Magritte
Hijo del hombre es conocido por su extraño uso de una manzana delante de la cabeza de un hombre vestido elegantemente en un traje, pero es en realidad una representación verdaderamente surrealista del propio Magritte, como su autorretrato más conocido.
Fue creado en 1964, la pieza original es el típico óleo sobre y es ahora de propiedad privada, lo que significa que la oportunidad de verlo por uno mismo es rara; a pesar de su gran fama e importancia dentro del movimiento surrealista europeo en general.
En vista de su estatus como una pieza de propiedad privada, muchos optan por comprar reproducciones de la original para disfrutar en sus propios hogares y estos pueden tomar la forma de impresiones, carteles y litografías. En esta ocasión Morton Subastas cuenta con la oportunidad de adquirir una de estas reproducciones autorizadas por Georgette Magritte, esposa del artista.
Lote 222 René Magritte. El hijo del hombre, 1973. Firmada por Georgettte Magritte. Litografía E.A. ed. póstuma. 90 x 67 cm, con sello. Estimados de $ 80,000 a $ 120,000 MXN.
Alexander Calder
Para Alexander Calder, lo más importante era divertirse durante su producción y que las personas pudieran tener un encuentro único y encaminado al juego. Durante su producción se volvió de los escultores más prolíficos por enfocarse en el movimiento constante de sus piezas, cosa que lo diferenció de muchos otros ya que llevó la idea del móvil al medio de la tridimensionalidad en las artes visuales. Avanzada su producción de esculturas abstractas con movimiento propio, empezó a cuestionarse por el nombre de ellas y fue su amigo y gran artista del Dada, Marcel Duchamp el que le dio la idea de nombrarlo móvil, palabra proveniente de la conjugación de dos palabras en francés: movimiento y motivo. Un eterno enamorado de la vida y de las cosas simples lo volvieron una persona sin intereses mundanos ni superficiales, fue un artista desinteresado de su medio, lo que le importaba era crear sus objetos y que el mundo pudiera esbozar una sonrisa al verlos.
Lote 266 Alexander Calder. Fondo rojo, 1969. Firmada. Litografía. 54/75, 55 x 74 cm. Estimados de $100,000 a $ 150,000 MXN.