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Los Mantones Orientales

Lote 383 Mantón. China, siglo XX. Bordado en fibras naturales y sintéticas, con borlas a juego. Decoración floral, medallón central. Con estuche.

La importancia de los significados en bordados de los mantones orientales, va más allá de su clasificación temática. En ellos se guardan significados obvios para el espectador chino, pero desconocidos para el consumidor occidental.

Así, cuando estamos ante un mantón como este, nos habla en su propio lenguaje: los animales, flores, frutas y elementos del paisaje bordados tienen una carga simbólica que puede pasar desapercibida, pero que es una parte importante de la pieza.

Uno de los signos más comunes en los mantones es el de la flor, de ellas la más común es la peonía. Ésta es conocida en China como la reina de las flores, un símbolo de la emperatriz que se identifica con la salud y el honor; otra flor que aparece con cierta frecuencia es el clavel, símbolo del amor maternal.

Quizás los animales más habituales en los mantones sean las aves: El pavo real, símbolo de belleza y dignidad; el gallo, que es un animal protector que guarda del mal; el ave fénix, rey de los pájaros y símbolo de la emperatriz y los valores asociados a ésta, es decir, prosperidad y feminidad.

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Christo y Jeanne-Claude

Christo y Jeanne-Claude fueron un matrimonio de artistas que realizaron instalaciones artísticas ambientales, las cuales se caracterizan principalmente por utilizar tela para envolver gigantescos edificios, monumentos o cubrir extensas áreas públicas. Los proyectos temporales del dúo, como “The Gates in Central Park” y “Wrapped Reichstag”, intervinieron espacios públicos como un modo de apropiarse de éstos y resignificarlos. 

Para cada uno de los proyectos, Christo realizó dibujos preparatorios y collages que muestran su dominio técnico y que a la vez, funcionaban como sustento económico para la realización de los mismos. Los artistas nunca aceptaron patrocinios ni subvenciones y pagaron sus proyectos en su totalidad a través de la venta de los collages y dibujos originales de Christo, así como de sus primeros trabajos.

El proyecto por la fuente de Jujol, titulado “Wrapped Fountain (Project for “La Fontana de Jujol, Plaza de España, Barcelona”) se inició en 1975, donde se pretendía envolver la obra de Jujol, tal y como hicieron en otros monumentos de otras ciudades. Esta pieza está constituida como una maqueta en 2D, donde materiales como tela e hilo construyen una atmósfera que provoca la sensación de estar envuelto junto con la impresión del monumento; tinta, crayón, plumón y los levantamientos arquitectónicos de la fuente, proveen al espectador de la sensación de estar trabajando con el artista. Los hilos azules envuelven a la tela coloreada que cubre el relieve a escala del monumento; en contraste con las luces del fondo, se siente la inmensidad de la capital catalana; y con ella, una alegoría poética a España, con tres nichos con grupos escultóricos que simbolizan los ríos que desembocan en los tres mares que rodean la península ibérica.

Si bien este proyecto comenzó en el año 1975, no se realizó por prohibición del alcalde de Barcelona y lo reanudaron hasta 2009, pero tampoco tuvo éxito. Editaron una serie de litografías con la imagen de la fuente envuelta con una enorme sábana, sujetadas con una serie de cuerdas junto a pequeñas imágenes del alzado de la fuente, la planta y el plano de situación.

Entre los proyectos que realizaron, envolvieron el Arco del Triunfo en París. Christo alquiló una pequeña habitación cerca del monumento y desde entonces se sintió atraído hacia éste. En 1962 realizó un fotomontaje del Arco del Triunfo envuelto, visto desde la Avenue Foch y en 1988, un collage. Tuvieron que pasar 60 años, para finalmente concretar el proyecto, que terminó siendo póstumo. L’Arc de Triomphe, Wrapped, una obra de arte temporal para París, se exhibió durante 16 días desde el sábado 18 de septiembre hasta el domingo 3 de octubre de 2021. El proyecto se realizó en colaboración con el Centro de Monumentos Nacionales y en coordinación con el Ciudad de París. Fue financiado en su totalidad a través de la venta de los estudios preparatorios, dibujos y collages del proyecto de Christo, así como modelos a escala, obras de los años 50 y 60 y litografías originales sobre otros temas. No recibió fondos públicos. Según los deseos del artista antes de fallecer, L’Arc de Triomphe, Wrapped fue completado por su equipo, tal y como lo imaginó.

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Una joya, un estatus

En el mundo romano una joya se usaba para ostentar un status, además de para adornar. De la sencillez de los primeros tiempos de Roma, se pasó con las sucesivas conquistas en Oriente a la pasión por el lujo y el exceso debido a la influencia de los gustos asiáticos. 

Lote 234. Anillo piedra: Grecia. Período Helenístico. (Siglo IV-III a.C) Montura: Siglo XX. Intaglio de ágata engastado en montura de oro de 14K con huecograbado a manera de león. Talla: 7.5

El anillo reflejaba la clase social a la que se pertenecía y, con posterioridad, el nivel económico del portador. A finales del Imperio todos los ciudadanos libres podían llevar un anillo de oro, los libertos uno de plata y los esclavos uno de hierro. 

La función asignada principalmente al anillo, en su origen, fue la de sello para firmar documentos oficiales y privados. Pero también hay testimonios de su uso como recipiente de veneno para quitar la vida propia o ajena. Muy común fue el gusto por los anillos adornados con gemas y camafeos, en los que los romanos gastaban enormes fortunas. Expertos artistas griegos fueron los artífices de piezas exquisitas. Los hombres y mujeres romanos solían cubrir sus dedos con anillos de esta clase, usados en parte para sellar, en parte para adornar.

El hecho de que un individuo eligiera una efigie para llevarla en un anillo muestra admiración hacia la figura de la persona representada. El desarrollo del retrato individual es uno de los principales logros del arte romano, a pesar de que los artistas solían ser griegos, pero, al trabajar bajo un patronazgo romano, su trabajo respondía las necesidades y gustos romanos. El retrato fue siempre valorado por ellos, la reproducción de un rostro en una gema o una moneda y regalarla como colgante, insignia o anillo permitía su difusión entre sus contemporáneos. 

Fuente: Domvs Romana: Adornatus, joyas masculinas en la antigua Roma. Pp. 3-6.

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Porcelana Sèvres

La Manufacture Nationale de Sèvres es una de las principales fábricas de porcelana europea. De orígenes modestos, la fábrica de porcelana de Sèvres obtuvo en 1745 un privilegio para hacer porcelana a la manera sajona y a la manera China. Fue Madame de Pompadour quien logró que se le concediera el título de manufactura real de porcelana, siendo trasladada en 1756 a una propiedad suya en Sèvres; mientras que cuando Luís XV se hizo cargo personalmente de ella, se le concedieron grandes subvenciones y privilegios especiales, tales como el derecho de emplear oro en la decoración con exclusión de las demás fábricas del país.

La fábrica bajo la protección real, abandonó pronto los modelos chinos y sajones para crear un estilo propio que, por su perfección y buen gusto, se impuso pronto sobre todas las demás manufacturas europeas. Fabricaron una pasta tierna, de calidad muy parecida a la de las fábricas de Occidente, pero el gran acierto de los artistas de Sèvres fue haber comprendido y explotado al máximo la principal cualidad de la materia, y que es su extraordinaria calidad para recibir una decoración policroma. Crearon una paleta riquísima, con colores que se han hecho célebres y que han sido imitados en todas las demás manufacturas, incluyendo la de Meissen: el blue du roi, el célebre azul turquesa, el rosa Pompadour, por no citar sino los más conocidos.

Lote 53. Copón. Francia, siglo XX. Porcelana Sèvres. Sellado.

La marca fueron dos “LL” entrelazadas, monograma del rey, con una letra en el centro que correspondía con el año de fabricación, y desde 1778 hasta 1793 la letra doblada, pintadas en azul, en el solero; algunas piezas excepcionales llevan marcas en dorado. Al lado de la marca de la fábrica aparecen las iniciales o emblemas de los artistas que han colaborado en la pieza: modelistas, pintores, doradores, etc.

Los temas decorativos variaron con la época; después de los modelos inspirados en las porcelanas orientales y en las de Meissen, con el triunfo de la rocalla, se decoró principalmente con flores naturalistas y pájaros de brillantes plumajes, y algo más tarde los paisajes tratados como miniaturas en cartelas de rocalla sobre fondo de colores diferentes. Hacia los años setenta empezaron a verse elementos tomados de la antigüedad clásica que constituyeron el llamado estilo Luís XVI, para terminar en el Imperio de la época napoleónica.

Lote 64. Par de jarrones. Francia, siglo XIX. Porcelana Sèvres pintada a mano, con escenas napoleónicas. Fechados 1807 y 1814.

Desde 1769 comenzó a fabricarse pasta dura, menos apta que la porcelana tierna para recibir el color, pero que tiene la ventaja de su mayor dureza, lo que permitió a los artistas realizar verdaderos alardes técnicos con piezas de un tamaño enorme. Fue entonces cuando aparecieron los grandes jarrones montados en bronce por Thomire. Esta pasta se acomodaba muy bien para hacer las estatuillas de tipo clásico tan en boga en la época, porque su blancura y finura de grano la hacían parecerse al mármol; empezaron entonces las series de los bizcochos que inundan todas las colecciones.

Lotes incluidos en la Subasta Navideña de Antigüedades. Incluye las colecciones de Doña Sylvia Ayub de Elías, Don Benito Coquet, entre otras. Ver catálogo digital.

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Gunther Gerzso

Gunther Gerzso fue un artista de diversos mundos. Nacido y criado en México, se educó en Suiza, donde vivió con uno de sus tíos que era historiador de arte y coleccionista. En este tiempo se relacionó personalmente con Paul Klee y descubrió el abstraccionismo de Kandinsky, así como la prosa espiritual de Herman Hesse, quien era vecino de su tío. 

Posteriormente vivió en Cleveland, Ohio, al inicio de su carrera profesional; estas experiencias le dieron un panorama sumamente amplio del arte. Discreto, meticuloso, organizado, responsable, con agudo sentido del humor, Gunther Gerzso no mostró orientación pictórica pero sí formación familiar en el tema de la apreciación del arte y del coleccionismo.

Antes de dedicarse a la pintura, Gunther Gerzso se desempeñó como escenógrafo en la industria cinematográfica de México durante la llamada Época de oro, con directores de la talla de Luis Buñuel, Alejandro Galindo, Roberto Gavaldón y Emilio El Indio Fernández. También colaboró en el ámbito teatral nacional, al realizar escenografías para montajes en el Teatro Orientación y otros importantes foros.

En 1950, Inés Amor le organizó su primera exposición en la Galería de Arte Mexicano, donde expuso periódicamente. Esta primera exhibición obtuvo opiniones divididas por parte de la crítica, quien calificó en un inicio su arte como “carente de mexicanidad”.

En 1978 Gerzso recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes, en el rubro de Bellas Artes. Cuatro años más tarde, la Sociedad Mexicana de Ingenieros y Arquitectos le encargó una escultura en plata, por la cual recibió el premio nacional al “Arquitecto e Ingeniero más connotado del año” otorgado por dicha asociación. En ese mismo período, la galería Mary-Anne Martin Fine Art de Nueva York realizó la primera exposición de Gerzso en los Estados Unidos. Casi al mismo tiempo, la Galería de Arte Mexicano realizó una exposición conjunta de 25 obras en el Foire Internationale d’Art Contemporain en París, uno de los eventos de arte contemporáneo más importantes a nivel internacional. En 1994 obtuvo la Medalla Salvador Toscano al Mérito Cinematográfico que otorga la Cineteca Nacional. La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas lo reconoció con el premio Ariel de Oro en 2000 por su trayectoria en el séptimo arte.

Perteneció a la generación de creadores que le abrieron paso a la abstracción en el arte nacional. Su obra es distinguida por un constructivismo derivado del cubismo; posee limpieza geométrica y volumetría que recuerda a los templos prehispánicos en un sentido místico, exaltando componentes mágicos. Exploró sobre el pasado de México, no en un sentido de búsqueda de identidad colectiva, sino personal. Creó una abstracción enraizada en la arquitectura, comprometiéndose con el espíritu nuevo de lo internacional y con las posibilidades emocionales y poéticas que conformaban a la abstracción.

Lote 89. Gunther Gerzso. Arcano III. Firmado y fechado 90 al frente y al reverso. Óleo sobre tela. 140 x 112.5 cm. Con certificado.

Tenía una fascinación especial por las tradiciones mexicanas y el arte precolombino, no obstante, abrazó ideas modernas como el psicoanálisis. Asimismo, se acercó al grupo de artistas exiliados en México afines al surrealismo, integrado por Remedios Varo, Leonora Carrington, Kati Horna y Wolfgang Paalen.

Un momento clave en su carrera ocurrió durante un viaje a Yucatán, donde visitó Uxmal y Chichen Itzá, lo cual reforzó su convicción de realizar un arte genuinamente relacionado con México. Su amistad con Miguel Covarrubias y Wolfgang Paalen contribuyó a afianzar sus ideas sobre la calidad estética de las piezas arqueológicas halladas en nuestro territorio.

El mundo indígena se volvió clave, entonces, en el estilo de corte arquitectónico y abstraccionista que desarrolló, caracterizado por una superposición de fragmentos cuadrangulares asimétricos: volúmenes acomodados de forma excesivamente ordenada que evocan los basamentos prehispánicos como si fueran vistos desde arriba.

Perteneció a una generación de creadores que abrieron el paso a la abstracción en nuestro país como un género de propuestas plásticas y poéticas que por sí mismas se sostienen más allá de cualquier referencia literaria o histórica.

Fuentes consultadas: 

– DU PONT, Diana et al. El riesgo de lo abstracto: el modernismo mexicano y el arte de Gunther Gerzso. España, Santa Barbara Museum of Art, CONACULTA, 2003, pág. 304.

– RIVAS GODOY, Dulce María. Gunther Gerzso. Los diagramas luminosos de un creador multifacético.  México. Instituto Cultural de Aguascalientes. 2009, pp. 6-11.

– “Inmigración y diversidad cultural. Los mexicanos que nos dio el mundo”. México. Nación Multicultural UNAM, 2001.

-“Gunther Gerzso, figura clave del arte mexicano”. México. Milenio, sección Cultura, 21 de abril de 2020

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FRANCISCO EPPENS

Francisco Eppens Helguera fue un destacado integrante de la segunda generación de muralistas. Desde muy pequeño mostró habilidad para el dibujo. Llegó a la Ciudad de México a los nueve años junto con su madre, donde acudió a diversos talleres de carpintería, fundición y herrería. Unos años después asistió brevemente a la Academia de San Carlos, donde tuvo como profesores a Enrique Ugarte e Ignacio Asúnsolo.

En su primer empleo elaboró dibujos publicitarios para empresas como Ericsson, Cervecería Modelo, Cementos Tolteca y Goodrich Euzkadi y más tarde colaboró como ilustrador y diseñador para la revista “Lux” del Sindicato Mexicano de Electricistas y la revista “Más Caminos. Viabilidad, automovilismo, transporte, turismo”, en las que trabajó incansablemente para dejar una vasta obra afincada en las raíces y los símbolos de las antiguas culturas indígenas y populares de nuestro país. Laboró simultáneamente en proyectos publicitarios y en el diseño de escenografías para películas de “El indio” Fernández y Santiago “Chano” Urueta, y entre 1935 y 1951 diseñó estampillas postales y timbres fiscales, por el cual recibió numerosos reconocimientos. 

En 1968 el presidente Gustavo Díaz Ordaz encargó a Francisco Eppens el diseño del Escudo Nacional. A partir del resultado, se homologó y reglamentó su utilización. Además realizó varios murales por encargo en edificios de la administración pública e instituciones privadas a lo largo de la República Mexicana; más de 28 conjuntos muralísticos y monumentales realizados en una vasta diversidad de técnicas; óleo, fresco, piroxilina, mosaico de vidrio, destacando los realizados en Ciudad Universitaria.

Francisco Eppens. Cancún. Firmado y fechado 1983. Óleo sobre masonite. 80 x 120 cm.

Diversos acontecimientos que rodearon a la Revolución, así como su acercamiento a intelectuales de la época, hicieron de él un joven preocupado en sintetizar los ideales de la Escuela Mexicana de Pintura, proponiendo una iconografía nacionalista, identitaria, revolucionaria y de la modernidad mexicana, misma que caracterizó mucha de su producción plástica. Conviven las formas tradicionales y las vanguardistas, encaminadas a mostrar una línea del tiempo ideal para México: un pasado glorioso, un presente de esfuerzo y un futuro prometedor. 

La obra de caballete de Francisco Eppens se puede dividir en tres etapas de acuerdo con su temática y dibujo. No obstante, todas sus creaciones tienen elementos comunes como la monumentalidad, cercana también a la línea del cartel publicitario y el diseño. Desde sus primeras pinturas se hace notar el conocimiento y curiosidad del artista por las vanguardias europeas. En su segunda y tercera etapa destaca el toque nacionalista y el uso de la reinterpretación de las culturas prehispánicas en las que se aprecia la síntesis de las proporciones y el geometrismo.

Francisco Eppens. Mujeres, 1985. Firmada. Escultura en bronce con base de madera.
26 x 12.5 x 6 cm, medidas totales.

“La grandeza pictórica de Francisco Eppens puede ser resumida en la capacidad que tuvo para introducir la esencia de México en un grano de maíz. Unos cuantos elementos sustraídos del simbolismo prehispánico fueron suficientes para representar la cosmovisión de una nación que defiende su derecho a la grandiosidad a partir de la lucha permanente de los contrarios” Beatriz Pagés.

Fuentes consultadas: LÓPEZ OROZCO Leticia et al. Francisco Eppens Helguera. Revolución, Nación, Modernidad. 1913 – 2013. Centenario. México. Partido Revolucionario Institucional. 2013, pp. 19, 30, 31, 67, 73 – 81, 90 – 95 y 361 – 371 y sitio oficial de la Secretaría de Cultura www.cultura.gob.mx

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Saturnino Herrán en la Subasta de Arte Latinoamericano

Tomó clases de dibujo en 1895 en el colegio de San Francisco, en su natal Aguascalientes, donde uno de sus maestros se dio cuenta de su talento innato. Al cursar la preparatoria conoció a quienes serían parte de los grandes intelectuales de México a principios de siglo, Alberto J. Pani, Pedro de Alba, Enrique Fernández Ledesma y el que sería su gran amigo, el poeta Ramón López Velarde. Al morir su padre en 1903, se trasladó con su madre a la Ciudad de México. Ahí trabajó en los Almacenes de Telégrafos Generales y comenzó a asistir a la Academia de San Carlos por la noche donde pronto destacó y consiguió una ayuda otorgada por la Academia, lo que le permitió dedicarse de tiempo completo a sus estudios de pintura.

Lote 39. Saturnino Herrán. La Mujer X. Retrato de Virginia Fábregas, 1917. Firmado.
Óleo sobre tela. 178 x 106 cm. Con certificado.
Estimados de $ 8,000,000 a $ 10,000,000 MXN.

Entre los maestros de la época se encontraban Germán Gedovius quien lo introdujo a la pintura, Leandro Izaguirre de quien aprendió sobre iconografía y el catalán Antonio Fabrés que lo instruyó en dibujo y fue una gran influencia en sus tendencias modernas. Entre sus condiscípulos se encontraban Diego Rivera y José Clemente Orozco.

La calidad con la que realizaba sus obras le valió una beca para estudiar en Europa, la cual por motivos personales tuvo que rechazar, sin embargo, leyó y estudió sobre los cambios que se estaban generando en el campo intelectual. Esto se vio reflejado en las similitudes de su obra con el pintor británico Frank Brangwyn y los españoles Joaquín Sorolla e Ignacio Zuloaga.

Cuando Dr. Atl regresó de Europa, compartió sus vivencias con los estudiantes de San Carlos; les habló apasionadamente de los inmensos murales renacentistas y los frescos de la Capilla Sixtina, reforzando ideas que Antonio Fabrés ya tenía sobre un arte propio, pero además, le inyectó un sentido de carácter nacional y monumental. Saturnino Herrán y sus contemporáneos asimilaron la visión de Gerardo Murillo y en 1906, el artista en ciernes, junto con Jorge Enciso, Joaquín Clausell y Diego Rivera participaron en una exposición organizada por la revista “Savia Moderna”, donde se evidenció cierto nacionalismo e interés por las raíces prehispánicas.

Un año después, colaboró en la Inspección de Monumentos Arqueológicos con el arqueólogo Leopoldo Batres en Teotihuacán. Su trabajo consistió en el registro de la obra mural que se iba descubriendo. A partir de 1912 su obra comenzó a ser más prolífica, incorporada sin lugar a dudas por los ideales modernistas de la época. Aunado a su producción de caballete, se dedicó a ilustrar portadas de libros y revistas.

Murió a temprana edad en 1918, dejando inconcluso el tríptico “Nuestros dioses”, proyecto impulsado por Alfredo Ramos Martínez para el friso que decoraría el Teatro Nacional.

La necesidad de trabajar de sol a sol se favoreció con la costumbre de Saturnino Herrán de continuar pintando o dibujando delante de los amigos que llegaban al taller con motivo de las tertulias. Algunos aceptaron posar para sus dibujos del friso “Nuestros Dioses”. De otros realizó retratos, tal es el caso de esta imponente representación de uno de los pilares del teatro en México, Virginia Fábregas, interpretando el papel de “La Mujer X”.

“La Mujer X” es el título de una obra de teatro escrita por el francés Alexandre Brisson, estrenada en el teatro de la Porte-Saint-Martin en París 1908. 

La compañía teatral de Virginia Fábregas la representó al menos desde 1910. La temporada de mayo de 1917 tuvo una significación especial, puesto que Saturnino Herrán asistió a ver la obra. Este retrato era un cartel de la puesta en escena.

Xavier Villaurrutia mencionó en un artículo sobre Virginia Fábregas que “el público que acudía a su teatro podía ver, en el vestíbulo, dos grandes carteles pintados por Saturnino Herrán. Uno de ellos era un afiche de ‘La cena de las burlas’ […] el otro, naturalmente, de ‘La mujer X'”.

Existe un poema con el mismo nombre escrito por Enrique Fernández Ledesma en 1919, incluido en el libro “Con la sed en los labios”, que apareció bajo el sello editorial de México Moderno, con una introducción de Ramón López Velarde.

La puesta en escena fue llevada tres veces al cine; en 1920 del director Frank Lloyd, en 1937 de Sam Wood y en 1966 de David Lowell Rich, con la actuación de Lana Turner. También existe una versión mexicana dirigida por Julián Soler y protagonizada por Libertad Lamarque en 1955.

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Miró, Magritte y Calder en la escena de las Artes Gráficas

Joan Miró

El interés de Joan Miró por las artes gráficas viene de la necesidad para desarrollar sus inquietudes artísticas, y a querer experimentar con diversos materiales, el quehacer gráfico le permitió un crecimiento en la difusión de sus obras y un acercamiento al público general.

Miró realizó esta serie de grabados “El gossos” (los perros) en 1979, la serie original está compuesta por 9 grabados, todos realizados en el taller Barbara de Barcelona a los 86 años. Esta serie la llevó a cabo en el mismo año que la serie de “commedia dell’arte”, serie “enrajolats”, serie “Gaudi”, “rupestres”, etc.

Lote 196. Joan Miró. Los perros VIII. Firmado. Grabado al aguatinta. 18/30, 115 x 73 cm.
Estimados de $ 150,000 a $ 200,000.

René Magritte

Hijo del hombre es conocido por su extraño uso de una manzana delante de la cabeza de un hombre vestido elegantemente en un traje, pero es en realidad una representación verdaderamente surrealista del propio Magritte, como su autorretrato más conocido.

Fue creado en 1964, la pieza original es el típico óleo sobre y es ahora de propiedad privada, lo que significa que la oportunidad de verlo por uno mismo es rara; a pesar de su gran fama e importancia dentro del movimiento surrealista europeo en general.

En vista de su estatus como una pieza de propiedad privada, muchos optan por comprar reproducciones de la original para disfrutar en sus propios hogares y estos pueden tomar la forma de impresiones, carteles y litografías. En esta ocasión Morton Subastas cuenta con la oportunidad de adquirir una de estas reproducciones autorizadas por Georgette Magritte, esposa del artista.

Lote 222 René Magritte. El hijo del hombre, 1973. Firmada por Georgettte Magritte. Litografía E.A. ed. póstuma. 90 x 67 cm, con sello.
Estimados de $ 80,000 a $ 120,000 MXN.

Alexander Calder

Para Alexander Calder, lo más importante era divertirse durante su producción y que las personas pudieran tener un encuentro único y encaminado al juego. Durante su producción se volvió de los escultores más prolíficos por enfocarse en el movimiento constante de sus piezas, cosa que lo diferenció de muchos otros ya que llevó la idea del móvil al medio de la tridimensionalidad en las artes visuales. Avanzada su producción de esculturas abstractas con movimiento propio, empezó a cuestionarse por el nombre de ellas y fue su amigo y gran artista del Dada, Marcel Duchamp el que le dio la idea de nombrarlo móvil, palabra proveniente de la conjugación de dos palabras en francés: movimiento y motivo. Un eterno enamorado de la vida y de las cosas simples lo volvieron una persona sin intereses mundanos ni superficiales, fue un artista desinteresado de su medio, lo que le importaba era crear sus objetos y que el mundo pudiera esbozar una sonrisa al verlos.

Lote 266 Alexander Calder. Fondo rojo, 1969. Firmada. Litografía. 54/75, 55 x 74 cm.
Estimados de $100,000 a $ 150,000 MXN.
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El maestro Francisco Toledo

Los papalotes se elevan contra, no con, el viento.

Lewis Mumford

Durante su vida, Toledo produjo un gran número de obra gráfica, fundo espacios culturales como el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) y trabajó en el Taller de Mario Reyes volviendo a México un país donde el grabado dejó de ser un considerado un arte menor para convertirse en un lenguaje artístico, tan importante como el muralismo.

Francisco Toledo manipulaba las placas como si fueran papel y las puntas de esgrafiado eran lápices que daban vida al objeto de forma directa sin utilizar bocetos, volviéndose así uno de los más grandes de la historia del arte mexicano.

Lote 53. Francisco Toledo. Sin título. Firmado. Grabado. 27/36, 37 x 29 cm

Esta selección de 20 piezas cuenta con 9 papalotes; obras emblemáticas del imaginario oaxaqueño: libertad, aventura, naturaleza y agilidad…

Desde el Istmo de Tehuantepec, proviene la leyenda de que los papalotes ayudan a que las almas vuelvan a la tierra para los festejos del Día de muertos, es por esto que en esta zona de Oaxaca se puede ver a muchos habitantes volando estos artefactos semanas antes de estas fechas, para señalar con colores y formas llamativas el camino que deben seguir para llegar a sus viejos hogares.

El Maestro Francisco Toledo era un entusiasta practicante de esta tradición, así como muchos oaxaqueños contemporáneos.

Las once imágenes restantes corresponden a grabados que oscilan entre las ideas de lo juchiteco y experimentaciones del Maestro que dejan entrever esa imaginación que lo caracterizó; y que hoy ya es un imaginario colectivo. Cada obra, propicia un recorrido en las habilidades de creación que el Maestro perfeccionó en más de 20 años de carrera artística.

Esta es una pequeña muestra de la maestría que Toledo logró en la gráfica: los grabados y papalotes que encontrará en esta sección, son sólo una fracción del imaginario indígena que creó el artista, lleno de todas las particularidades que lo identificaron y que hoy en día lo hacen uno de los artistas más representativos de México.

Lote 53 Francisco Toledo. Sin título. Firmado. Grabad. 27/36, 37 x 29 cm.