Categorías
Sin categoría

Miguel l’Isle, Guillaume America Septentrionalis

De l’Isle, Guillaume.America Septentrionalis. Concinnata juxta Observationes Dnn Academiae Regalis Scientiarum et nonnullorum aliorum, et juxta annotationes recentissimas. Venalis prostat Augustae Vindelic: apud Tobiam Conr Lotter, Calcographum, ca. 1772. Mapa grabado, coloreado 49 x 63.5 cm.

Mapa de América del Norte que representa el continente durante la Guerra de los Siete Años, por uno de los principales cartógrafos de la época, Tobiam Conrad Lotter quien al igual que muchos cartógrafos del Siglo XVIII tomó como base el mapa de Guillaume de L’Isle (Amérique Septentrionale, 1700), sin embargo, este mapa muestra importantes diferencias de los otros. Actualizado para mostrar los límites políticos que se consideraron durante la Guerra de los Siete Años (1756 – 1763), en la que Gran Bretaña se enfrentó a Francia y España.

Canadá o Nueva Francia cuenta con las bases fortificadas de Tadousac, Quebec, Sorel Fort, Montreal y Fort Frontenac, y continúa hasta unirse con el otro dominio galo de Louisiana que ocupa una estrecha franja entre el río Mississippi y Nuevo México, pero se extiende al sur para incluir la mayor parte de la actual Texas. Las colonias inglesas se limitan al este de los ríos Mississippi e Illinois, e incluyen toda la tierra alrededor de los lagos Erie y Ontario. Los Grandes Lagos se basan en el modelo de Vincenzo María Coronelli. Los dominios españoles de Nuevo México y México se muestran en gran detalle y el mapa se extiende para incluir toda la cadena de islas del Caribe y la América española. El mapa muestra el Mar de los Sargazos prominente con su bosque de pastos marinos. El Pacífico cuenta con las huellas de los exploradores como Drake y Mendaña.

©

El aspecto más interesante del mapa es la región de California, aunque el mapa es fiel al de L’Isle representa correctamente a california como una península, Lotter deja un pequeño hueco en la cabeza del Golfo de California, quedando así abierta la teoría de que es una isla.
De L’Isle fue el primer cartógrafo en mostrar a California como una península en lugar de una isla.

Categorías
Sin categoría

BRIDGET TICHENOR

(París, Francia, 1917 - Ciudad de México, 1990)

©Wordpress

La obra de Bridget Bate Tichenor es producto de una sublimación estética de su propia experiencia.

 

Fue hija del corresponsal norteamericano Frederick Blantfort Bate y Sara Gertrude Arkwright Bate Lombardi, quienes se conocieron en el Hospital Americano de París, donde su madre trabajaba como enfermera durante la Primera Guerra Mundial.

Mostró su talento artístico a temprana edad, cuando vivía en Savoia, Roma, con su familia. En esta época fue alumna de Giorgio de Chirico cuyas composiciones se consideran precursoras del surrealismo. A la edad de 16 años se mudó a París con su madre, donde fue modelo para Coco Chanel y para el fotógrafo Man Ray, ambos amigos de su madre, y estudió pintura con la argentina Leonor Fini.

Hacia el final de la década de los treinta se había mudado a Nueva York, donde se vio obligada a contraer matrimonio con el poeta Hugh Joseph Chisholm, por mera convención social y presionada por su madre, y con quien tuvo a su único hijo, Jeremy.

Después de haber visitado nuestro país a principios de los cincuenta, fue invitada por sus amigos Diego Rivera, Luis Barragán y Mathias Goeritz a la Ciudad de México. En 1958 participó en el Primer Salón de Plástica Femenina en la Galería Excélsior. Dos años más tarde adquirió el rancho "Contembo" en Michoacán, donde prácticamente se recluyó para pintar obsesivamente, acompañada únicamente por trabajadores domésticos y una colección de perros, loros, iguanas, gatos y chivos, entre muchos otros animales, que servirían como modelos para algunas de sus creaciones fantásticas. Ahí también se inspiró en el paisaje volcánico del estado.

Fuente consultada: SCHUESSLER, Michael K. “Bridget Bate Tichenor: la epifanía en la pintura”. México. Nexos, sección Cultura y vida cotidiana, 17 de junio de 2017.

Categorías
Sin categoría

ARTE LATINOAMERICANO

El desempeño del mercado del arte siempre ha estado sujeto a especulaciones y en gran medida, arraigado a la economía y la sociedad en general. Sin embargo, su futuro siempre ha sido prometedor, especialmente en el mundo de las subastas donde hemos sido testigos de grandes sorpresas. Es en un salón de subastas donde se puede observar la fluctuación constante de gustos, pasiones y euforias por tener algo que se desea, tanto por una simple necesidad humana de enriquecer el alma con las bellas artes, como por una inversión a mediano o largo plazo.

Constantemente se han registrado nuevos récords de venta y estamos siendo testigos del rápido crecimiento del Arte Latinoamericano en el extranjero, así como de la constante oscilación de obras de artistas mexicanos, aumentando así la confianza en el mercado en nuestro país.

Morton Subastas se complace en presentar una selección de 188 lotes que reflejan la creatividad trabajada por grandes artistas, quienes han marcado la historia social, política y artística a nivel mundial.

Entre las obras que conforman esta gran Subasta de Arte Latinoamericano destaca un mural del guanajuatense José Chávez Morado titulado “La música”, así como dos óleos sobre tela y un dibujo sobre papel del sobresaliente artista del realismo simbólico: Ángel Zárraga; siendo el lote 75, “Flores” la portada de nuestro catálogo.

 

También, se debe hacer énfasis en un biombo del jalisciense Roberto Montenegro, el cual fue ejecutado por encargo y en el que plasmó la bahía de Acapulco con un sentido modernista pero una estética arraigada al nacionalismo.

El lote 53 pertenece a la pintura “Naranja – Azul – Verde” de Gunther Gerzso, quien se caracterizó por tener una profunda apreciación por el estilo abstracto y que, a su vez, vinculó con elementos precolombinos. De igual forma destacan dos “Mensajes” y una “Estrella” del escultor, arquitecto, pintor e historiador nacionalizado mexicano de origen alemán: Mathias Goeritz.

Además, podrán encontrar tres apartados dedicados a ciertos artistas y colecciones, como por ejemplo: 6 pinturas pertenecientes a la familia de Francisco Eppens, 10 esculturas de distintos creadores que formaron parte del proyecto “Libertad en Bronce”; por último, una sección dirigida al gran proyecto que fue la producción de Pintura de Calendarios Mexicanos a mediados del siglo XX.

Asimismo, se presentan obras de Dr. Atl, Nahui Olin y las surrealistas Alice Rahon, Bridget Tichenor y Leonora Carrington. De la Generación de La Ruptura encontrará trabajos de Francisco Corzas, Manuel Felguérez, Vicente Rojo, Enrique Echeverría, Vlady, Alberto Gironella y Pedro Coronel. De pintores nacidos en Latinoamérica sobresalen los trabajos de Loló Soldevilla, Fernando Botero, Manuel Pailós, Fernando de Szyszlo, Alejandro Corujeira entre muchos otros.

Digna para un coleccionista, al final del catálogo se presenta la pintura “Naturaleza muerta” de Rufino Tamayo, la cual ha formado parte de importantes colecciones institucionales y privadas, siendo una excelente inversión para los amantes de la plástica mexicana.

Les invitamos a disfrutar de esta excepcional subasta. Nuestras especialistas estarán a su disposición para responder todas sus dudas con respecto a las obras y al proceso de compra.

Categorías
Sin categoría

Noel, Alexandre Jean – Hegi, Franz

Vue de Mexico. Paris, ca. 1830.

Primera y única edición de esta vista panorámica de la Ciudad de México, en la que se aprecia en primer plano un par de jóvenes rodeados por una exuberante vegetación. En segundo plano se observan ubicados a la extrema derecha, la avenida de la Piedad y el acueducto de Chapultepec, al centro de la imagen se extiende la avenida Tacuba y al fondo el lago de Texcoco y la Sierra Nevada. El autor muestra a la ciudad rodeada de agua, sobre una isla como en la antigüedad. 

Recién consumada la independencia de México se iniciaron las visitas de lo que se ha acostumbrado a llamar ‘artistas viajeros’, quienes, a través de sus trabajos, daban a conocer los numerosos aspectos de la joven nación mexicana, ya fueran los paisajes, el folklor, la arqueología, o las costumbres, que habían permanecido por siglos bajo secreto por la Monarquía Española. El artista francés Alexandre Jean Noel fue enviado por el gobierno francés a México en la expedición científica encargada de observar el tránsito de Venus en Baja California. Con solo dieciséis años, Noel sirvió como dibujante de la expedición, documentando nativos, fauna, flora, diversos paisajes y la misión en San José del Cabo en vistas de acuarela. Poco después de su regreso, el secretario de la Académie Royale recomendó comprar los dibujos mexicanos de Noel para la colección Real. La compra fue aprobada, y los dibujos de Noel se encuentran ahora en el Museo del Louvre. 

© Sotheby’s.

El grabador Franz Hegi, hábilmente captó las sutilezas de la obra de arte original de Noel y la traduce, finalmente al grabado. Antes del grabado de Hegi, los dibujos de Noel eran básicamente desconocidos. 

Véase en: Mayer, Roberto L. Poblaciones Mexicanas Planos y Panoramas siglos XVI al XIX. México: Smurfit / Cartón y Papel, 1998. p. 121, 124. 

Categorías
Sin categoría

Rafael Coronel, esencias melancólicas

Rafael Coronel fue un artista reconocido por sus pinturas de esencias melancólicas. El arte siempre corrió por sus venas, su abuelo fue decorador de iglesias, su hermano fue el pintor Pedro Coronel y estuvo casado con Ruth Rivera, hija de Diego Rivera con quien trabajó en su taller durante veinte años.

Al madurar su estilo, Rafael Coronel comenzó a romper con ciertas modalidades, se convirtió en un maestro del naturalismo y del realismo poético, fantástico y mágico. Su intención fue mostrar la particularidad del ser humano sin tanto revestimiento como lo hacían los muralistas, plasmando personajes cuya esencia se congela en el tiempo.

Categorías
Sin categoría

Jean-Adolphe Beaucé

Jean-Adolphe Beaucé fue conocido por pintar escenas militares. En busca de estos temas, siguió al ejército francés por Argelia, Crimea, Siria y México, narrando mediante imágenes sus glorias. Hacia 1864, Beaucé desembarcó en Veracruz, como acompañante de las fuerzas armadas y comisionado por el Museo Histórico de Versalles para reproducir los principales episodios de la expedición francesa. 

Durante su estancia en México, Jean-Adolphe Beaucé ejecutó óleos pequeños, como Las soldaderas de la banda de Chávez y el retrato del mariscal Bazaine en uniforme de campaña, que se expusieron en el Salón parisino de 1865, así como Carlota en el campamento del tercer regimiento de zuavos en San Jacinto, cerca de la laguna de Chapala, cerca del Pacífico, exhibido en el Salón de 1866. Diversos escritos y fotografías dan cuenta de más de una veintena de pinturas relativas a la historia de México realizadas por el autor –no todas localizadas– y de cientos de bocetos.

Maximiliano de Habsburgo, por su parte, impulsó desde su llegada a México un programa iconográfico acorde con sus intereses políticos. Desde de su juventud y durante las expediciones al lejano oriente, Maximiliano se rodeó de historiadores y pintores que plasmaron y construyeron su historia a través de imágenes. En este caso, fue el artista expedicionario Jean-Adolphe Beaucé el encargado de realizar diversos encargos del soberano, entre ellos su retrato ecuestre, tanto el que presentamos aquí como el que actualmente resguarda el Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec.

En esta obra, el emperador aparece en un ambiente boscoso vestido como chinaco, portando sombrero de ala corta y chaparreras y cabalgando en un orizbayo con una montura charra de época. Se dice que, durante su estancia en la hacienda de Jalapilla, en mayo de 1865, Maximiliano montaba generalmente un caballo de andar tranquilo al que había bautizado con el nombre de “Anteburro”; en cambio, cuando entraba a alguna ciudad, lo hacía siempre, en uno dorado, brioso y magnifico al que había puesto el nombre de “Orispelo”.

Fuente: Esther Acevedo Valdés, “Jean Adolphe Beaucé: un pintor expedicionario. México 1863-1865”, https://www.academia.edu/14217054/Jean_Adolphe_Beauc%C3%A9_un_pintor_expedicionario_M%C3%A9xico_1863_1865 (consultado en marzo de 2023).

José Luis Blasio, Maximiliano íntimo. El emperador Maximiliano y su corte. Memorias de un secretario particular (México: Editora Nacional, 1966).

Categorías
Sin categoría

The Macallan “Folio N° 5”. Single Malt. Scotch Whisky.

The Macallan “Folio N° 5”. Single Malt. Scotch Whisky. The Macallan vuelve a apostar por México. Esta vez, acercando a los amantes del whisky una etiqueta particularmente especial: The Macallan “Folio N°5”.

Esta edición forma parte de la colección The Folio Archival Series, que rinde homenaje a las campañas publicitarias de las décadas de los 70, 80 y 90, emprendidas por la mítica firma escocesa. 

De ahí que esta botella porte una etiqueta vintage que alude a una historia entrañable explicada en un booklet conmemorativo, que detalla las características que hacen única a esta edición.

Categorías
Sin categoría

Yayoi Kusama

Yayoi Kusama es una de las figuras más reconocibles del arte contemporáneo. Su universo plástico tiene una estética distintiva caracterizada por colores vibrantes, uso de formas orgánicas y lunares.
Estos elementos están presentes en sus representaciones de calabazas, objetos por los que desarrolló una fijación desde su infancia. La repetición de este motivo en su obra ha sido consistente, trabajándolos en pintura, dibujo, grabado y finalmente llevado a la tercera dimensión en su producción para la Bienal de Venecia de 1993, donde representó a su país. Desde entonces se han producido en varios formatos.

Categorías
Sin categoría

“VOYAGE AUTOUR DE MONDE”. FRANCIA, 1749

DESCRIPCIÓN DE LOS VIAJES REALIZADOS POR GEORGE ANSON, ALMIRANTE INGLÉS.

El relato del viaje que el Almirante británico George Anson realizó durante los años 1740-1744, en el que dio la vuelta al mundo viviendo un sinfín de peripecias, se convirtió, pasados los años, en uno de los más claros exponentes del éxito del género de la literatura de viajes durante el siglo XVIII. Multitud de ediciones y traducciones confirman el interés de una sociedad que quería, no sólo estar atenta a las aventuras militares de sus gobiernos, sino conocer mundos recién descubiertos, compartiendo las glorias y desventuras de sus marinos. 

El viaje de Anson tenía todos los ingredientes necesarios para triunfar en este contexto. Estaba comandado por un marino conocido y apreciado, George Anson, nacido en 1697 en el seno de una familia de la baja nobleza rural y cuya temprana vocación le había llevado a ingresar en la Marina con sólo catorce años. En 1724 ya era capitán prestando servicio en las aguas coloniales de Carolina del Sur y Georgia. Gracias a sus méritos y a sus buenos contactos con el Almirantazgo, en 1739 se le encomendó una misión militar en la lucha entre España e Inglaterra. La misión consistía en atacar los territorios españoles en el oeste de América del Sur y atacar y saquear los galeones del tesoro español. Aceptada la misión y tras más de diez meses de complejos preparativos, por fin, en el mes de septiembre de 1740 zarpó de Inglaterra una escuadra formada por seis barcos: el “Centurion” que sería la nave capitana, el “Argyll” (luego sustituida por el Gloucester), el “Severn”, el “Pearl”, el “Wager” y el “Tryal”. La expedición vivió grandes dramas como demuestra el hecho de que sólo el Centurion consiguió regresar a casa con la misión cumplida. Tras una rápida travesía de regreso por el Cabo de Buena Esperanza, la aventura terminó, por fin, con la llegada a Londres, a bordo del ya legendario Centurion, de un rico tesoro en lingotes de oro y plata que la publicidad se encargó de multiplicar y que al comodoro le valió para triunfar en una carrera profesional que culminó como ministro de Marina.  

La primera edición del relato oficial del viaje se publicó en Londres en 1748 con el título “A voyage round the world, in the years MDCCXL, I, II, III, IV, by George Anson”, firmada por Richard Walter, capellán del Centurión. La obra contenía cuarenta y dos ilustraciones, más que cualquier otra obra de la época en su tipo, algunas de las cuales ponemos a su disposición en esta subasta. En relación a los grabados, aunque el carácter de la expedición era más militar que científico, el número de cartas náuticas y vistas demostraba el interés de Anson por proporcionar una guía a los futuros viajeros que visitaran la región, muy desconocida por entonces. Los grabados se podían adquirir en un cuadernillo por separado, y también fueron profusamente copiados y pirateados. Parece ser que la mayoría de los dibujos se deben al teniente Peircy Brett, que no era un artista profesional pero que realizó una meritoria labor en sus meticulosos dibujos del litoral, de puertos y barcos. Entre los grabados destaca la carta náutica española del Pacífico Norte encontrada en el buque “Nuestra Señora de Covadonga”. 

En suma, puede concluirse que esta obra se trató de una emocionante historia de aventuras marítimas y al mismo tiempo una exhortación a emprender nuevas travesías por el Pacífico. Como se dice en la introducción, el objetivo de publicar el relato de esta vuelta al mundo era, no sólo responder a la curiosidad y entretenimiento del público, sino, sobre todo, contribuir a la seguridad y el éxito de los futuros navegantes, así como promover el comercio y los intereses nacionales ingleses. 

__________________________________________

CARTA NÁUTICA ACAPULCO-MANILA

“VOYAGE AUTOUR DE MONDE”. FRANCIA, 1749 (1a edición francesa)

DESCRIPCIÓN DE LOS VIAJES REALIZADOS POR GEORGE ANSON, ALMIRANTE INGLÉS 

GRABADO EN COBRE, IMPRESO EN ÁMSTERDAM

Detalles de conservación

33 x 90 cm 

Carta náutica del Océano Pacífico que muestra la ruta de los galeones del tesoro español desde Acapulco hacia Manila, en particular la ruta de Nuestra Señora de Covadonga y su captura por el buque insignia de Anson, el Centurión. Las líneas ioxodrómicas cruzan el Pacífico desde la costa oeste de California y México hasta la costa este de Japón y Filipinas. Por el pirata inglés George (Baron) Anson.

Categorías
Sin categoría

Retrato e identidad Burguesa

Desde su llegada a México en 1846, Pelegrín Clavé se convirtió en el retratista más solicitado por las élites de la Ciudad de México, su fama apenas se vio opacada por la presencia en la capital del artista francés Édouard Pingret, entre 1851 y 1855. […] En la III Exposición de la Academia de San Carlos, celebrada en el paso de 1850 a 1851, Pelegrín Clavé (1810-1880) presentó en una sala exclusiva para su producción 11 retratos. Se trató de una galería de figuras destacadas del México de mediados del siglo XIX en el ámbito político, social y, sobre todo, económico, que formaban parte de la élite comercial y empresarial vinculada a la minería, las importaciones, las comunicaciones, el espectáculo, el comercio de la sal, el azúcar, el tabaco y el algodón; además del crédito y la especulación. [Para ese entonces] el género del retrato se consolidó como una de las operaciones políticas más exitosas por parte de la clase empresarial para lograr una imagen de distinción social y capital simbólico […].

[Así], la emergente burguesía continuó retratándose y los artistas adecuaron sus sistemas de representación para satisfacer sus demandas. Para el siglo XIX el retrato era sin duda el género burgués, tanto que el crítico de arte Théodore Duret afirmaba en 1867 que “el triunfo del arte de la burguesía es el retrato”. Su triunfo era el “derecho a la imagen”, antes reclamado como privativo de las élites monárquicas, aristocráticas y eclesiásticas en las sociedades estamentales y que entonces, con su paulatino poder económico y político, podían detentar. La creciente demanda de retratos llevó a Clavé y a Pingret a desplegar todas sus habilidades plásticas para ennoblecer a la emergente burguesía en busca de una identidad de clase, pero sobre todo de una imagen de distinción que el retrato y el coleccionismo […]. 

Ya sea por el feliz equilibrio que lograba en sus obras entre la exactitud física del modelo y la idealización a la que era sometida, pero sobre todo porque sabía satisfacer las diferentes expectativas de su clientela, Pelegrín Clavé fue el retratista más solicitado de la burguesía mexicana entre 1848 y 1868 en la Ciudad de México. Su prestigio en este género sólo se vio opacado, brevemente, por Édouard Pingret durante su estancia en México (1850-1855) y más tarde por Juan Cordero. Con todo, la producción retratística de ambos se convirtió en el paradigma a seguir por los artistas de las generaciones siguientes. De las figuras representadas por Clavé se emularon las poses elegantes, los fondos con cortinajes o jardines, las ricas texturas de las telas y los pliegues lustrosos. 

Fuente: Velázquez Guadarrama, A. (2022). Retrato e identidad burguesa. Pelegrín Clavé y Édouard Pingret en México, 1850-1851. Anales Del Instituto De Investigaciones Estéticas, 44(120), 9–38.