The Culture of the Nude in China

En 1928, en el corazón de una Berlín vibrante y convulsa, la editorial Eigenbrödler-Verlag publicó un libro que condensaba exotismo, modernidad, provocación y una mirada europea hacia Oriente: The Culture of the Nude in China, del fotógrafo Heinz von Perckhammer.
Cuarto marquilla, siete páginas introductorias y 31 fotografías impresas en huecograbado —“With 32 original photographs. Engravings as well as illustration by Meisenbach Riffarth & Co.”—. Una edición en rústica, sujeta por hilo, hoy sin la fotografía de la cubierta. Un objeto editorial delicado y, al mismo tiempo, intensamente poderoso.
Pero este libro no es solo una rareza bibliográfica. Es el testimonio visual de una época.
Un fotógrafo entre la guerra y el exotismo
Heinz von Perckhammer (1895–1965) sirvió durante la Primera Guerra Mundial a bordo del SMS Kaiserin Elisabeth. Fue precisamente en ese contexto —entre desplazamientos, tensiones y horizontes lejanos— cuando comenzó a gestarse su interés por la fotografía.
Durante gran parte de la década de 1920 residió en China. Allí desarrolló una producción visual profundamente estilizada, centrada en mujeres que trabajaban en burdeles de Macao. Sus imágenes combinan una mirada escenográfica, teatral y cuidadosamente compuesta con una sensibilidad estética propia de la Europa de entreguerras.
Perckhammer no documenta: construye. Sus modelos aparecen en ambientes cargados de texturas, sedas, biombos, mobiliario tradicional y una atmósfera que mezcla intimidad, misterio y artificio. La desnudez no es naturalista; es culturalizada, coreografiada, estetizada.
Berlín 1928: libertad, provocación y modernidad
La publicación del libro en 1928 no es casual. La República de Weimar fue un momento de efervescencia artística y exploración de los límites morales. Berlín era entonces un epicentro de experimentación visual, editorial y sexual.
El uso del huecograbado —una técnica que permite gran riqueza tonal y profundidad— refuerza el carácter sofisticado del volumen. No se trata de imágenes improvisadas, sino de una producción cuidada, pensada para un público que consumía fotografía como arte y como provocación intelectual.
En ese contexto, The Culture of the Nude in China dialoga con la fascinación europea por Oriente, pero también con el auge de la fotografía erótica como objeto de colección.
De la vanguardia a la censura
El destino del libro cambiaría pocos años después. Con el ascenso del régimen nazi, la obra fue incluida en la “Liste des schädlichen und unerwünschten Schrifttums” —la lista de escritos nocivos e indeseables— y suprimida por considerarse moralmente inapropiada.
Ese gesto de censura no solo marcó su circulación: la convirtió en una pieza aún más significativa dentro de la historia editorial del siglo XX. Lo que fue celebrado como modernidad se transformó en objeto prohibido.
Y esa tensión —entre arte y moral, entre exploración y censura— es parte fundamental de su atractivo histórico.
El objeto como testimonio
El ejemplar que presentamos conserva su encuadernación original en rústica, sujeta por hilo, con las 31 fotografías en huecograbado. La ausencia de la fotografía de la cubierta no disminuye su relevancia: por el contrario, subraya su condición de superviviente editorial.
Estamos ante un libro que condensa:
- La mirada europea hacia Asia en el periodo de entreguerras.
- La evolución de la fotografía erótica como género artístico.
- La sofisticación técnica del huecograbado en la industria editorial alemana.
- El impacto de la censura nazi en la producción cultural.
No es solo un volumen ilustrado. Es un documento de época.
Coleccionar historia, no solo imágenes
Para el coleccionista de fotografía, para el bibliófilo especializado en ediciones del periodo de entreguerras o para quien estudia la cultura visual del siglo XX, esta pieza representa una intersección única entre arte, política y mercado editorial.
En Morton Subastas entendemos que los libros no son meros objetos: son cápsulas de tiempo. Cada página, cada impresión, cada marca del paso de los años amplifica su relato.
Y esa es la magia del mundo de las subastas: descubrir piezas que no solo se adquieren, sino que se integran a una conversación histórica más amplia.
Porque cada lote cuenta una historia. Y algunas —como la de Perckhammer— aún susurran entre luces y sombras del siglo XX.
