Lote 71 MANUEL SERRANO MÉXICO, (1814–188) CHINACOS Óleo sobre tela Firmado: “Serrano” Detalles de conservación 58 x 77 cm
Mediante la pintura costumbrista los mexicanos encontraron una forma de mostrarse a sí mismos como eran y cual su conducta una vez que habían dejado atrás su dependencia política de lo español; sus alegrías y también sus pesares quedaron retenidos en esas obras, a las que se puede considerar debidas a un acto de afirmación. La historia del arte en México ha recogido los nombres de algunos pintores de este género y uno de los más representativos fue sin duda Manuel Serrano cuya producción fue extensa y variada en temas, abarca básicamente escenas tomadas de la vida del campo; de manera especial se ocupó de los charros, más las costumbres de la gente de la ciudad de México no le fueron indiferentes: las retuvo en varias ocasiones.
Según algunas fuentes, el origen de los chinacos se remonta al periodo independentista. Se trataba de guerrilleros de origen humilde y mestizo; la mayoría trabajaba en las haciendas de los descendientes de conquistadores y en las de los españoles en general. Otros eran artesanos, pequeños tenderos, bandidos o soldados de leva. La vestimenta de los chinacos no era homogénea. Y es que, debido a su origen humilde, resultaba casi imposible que mandaran a hacer uniformes. No obstante, con el paso del tiempo se les atribuyó un ajuar compuesto por calzón de manta, pantalón de gamuza con botones, sombrero de alas anchas, un paliacate amarrado a la cabeza, faja y una chaqueta corta con hombreras. Según la historia oficial, los chinacos combatieron en diversas batallas por la liberación de México. Algunas de sus participaciones más importantes tuvieron lugar durante el movimiento independentista; en la intervención norteamericana de 1846 a 1848, que culminó con la pérdida de gran parte del territorio mexicano; en la Guerra de Reforma y en la intervención francesa.
Fuente: Xavier Moyssén, “Manuel Serrano. Un pintor costumbrista del siglo XIX”, en: Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, 16 (64), pp. 67-74. UNAM, 1993.
Stefany Cisneros, “Chinacos, los desconocidos guerrilleros que lucharon por México”. Revista México Desconocido, Consultado el 2 de febrero de 2022.
Hablar de Petrus es hablar de Burdeos, Francia. Es conversar con lo sublime y de lo especular de su aroma, cuerpo y balance perfecto en sus sabores.
Burdeos es reconocida internacionalmente por ser la primera y más importante región vinícola del mundo. De hecho, Nueva Aquitania es el hogar de los famosos Château y está ubicada al suroeste de Francia.Imborrables nombres como Napoleón Bonaparte, la duquesa Elizabeth Bathory, Arthur Schopenhauer, entre otros grandes de la historia handeleitado y disfrutado de esta inolvidable experiencia… Zonas como Saint Émilion, Medoc, Graves o Pomerol, siendo esta última el lugar donde la perfección más sublime se une con la historia. Su bodega traspasa fronteras, pues sus vinos son legendarios y codiciados en todo el mundo.
CARACTERÍSTICAS DEL VINO PETRUS.
El Petrus no es considerado un Château, pues no cuenta con una construcción en sus viñedos a la que se le conozca y denomine como Château. Razón por la que en su etiqueta no aparece la composición de Château Petrus. De hecho, podemos encontrar en la finca una estatua de piedra de San Pedro (Pétus) con la llave del reino de los cielos; unametáfora para darte la bienvenida a todos los fieles vinícolas.
La propiedad perteneció a la familia Arnaud de finales del siglo XVIII, hasta que finalmente llegaron a aparecer como Petrus-Arnaud. El estampado de 1868, de Cooks & Feret, histórico directorio de los vinos de Burdeos mencionaba a Petrus como uno de los mejores vinos de Pomerol y, diez primaveras después, en 1878, durante la Exposición Universal de París, Petrus ganó un reconocimiento de su nombradía y del área de Pomerol.
En 1925, la familia Arnaud comenzó a traspasar lentamente el feudo a Edmond Loubat, un hotelero de Libourne. Luego pasó por la cortesana Marie-Louise — que a la postre se convertiría en Madam Loubat—, adquiriendo ésta en 1945. Es entonces cuando comienza la baja comercial del Pétrus, debido a que ésta comenzó a trabajar el negocio con un pseudocrítico de arte, a quien ella le pagaba a través de su cuerpo. En 1962, Madam Loubat murió, heredando la propiedad a su sobrina Lily Lacoste.
En 1964 Jean-Pierre Moueix compró una parte de las acciones de la finca, convirtiéndose en copropietario y consolidando el mito que Petrus es hoy en día. Este director de orquesta trabajó con la sensibilidad suficiente para entender y saber que esa tierra era el origen de un vino de gran calidad.
En 1970, Petrus compró 4,5 hectáreas de viñedo a su vecino Château Gazin, pasando entonces, de 7 a 11,5 hectáreas. En la actualidad Olivier Berrouet, hijo de Jean-Claude Berrouet, es quien ejerce como enólogo de la mítica bodega. En 2003, tras la muerte de su padre Jean-Pierre Moueix, Jean-François
Moueix se convirtió en el dueño de Pétrus, pero en septiembre de 2018, el empresario colombiano-estadounidense, Alejandro Santo Domingo compró el 20% de participaciones de Petrus.
FILOSOFÍA DE TRABAJO DE PETRUS.
En Petrus, según indica su legendario enólogo, Jean-Claude Berrouet, se trabaja con la mínima intervención para permitir que las variaciones climáticas se expresen a través del vino, que es lo que marca el carácter de cada una de las añadas. Berrouet también afirma que “los vinos cuando consolidan una historia dan más placer”.
Obviamente, las viñas se cuidan con el máximo cuidado, el mismo con el que se hace la selección de los racimos que pasan por cortas maceraciones y fermentan en depósitos de hormigón sin recubrir y con control de temperatura. Esta clase de contenedores son térmicamente neutrales, minimizan el aporte de oxígeno y favorecen el desarrollo de los aromas, evitando una extracción excesiva.
En Petrus se lleva a cabo una estricta preselección de cada tina antes del ensamblaje final, incluso hay parcelas que pueden ser rechazadas y no se incluyen en la vinificación del Gran Vin. Los vinos jóvenes envejecen en barricas nuevas de roble francés al 50%, este proceso puede durar de 12 a 24 meses, dependiendo de las añadas.
Los afortunados que han podido probarlo coinciden en decir que Petrus es concentrado, potente y profundo, y sobre todo, delicioso. Es un vino equilibrado de aroma penetrante, con carácter y muy elegante, el cual en sus mejores añadas, puede incluso remitir a la fortaleza de un buen Oporto.
El merlot en la tierra de Pomerol da vinos sensuales, dulces y modernos. Hay quienes afirman que es tan complejo e interesante que es imposible describirlo en su totalidad, pues no termina de expresar en su totalidad los matices y aromas que lo caracterizan. En síntesis, es un vino que cautiva a quien lo sabe apreciar.
DATOS HISTÓRICOS.
Las parcelas de donde se obtiene Petrus están ubicadas en una terraza alta en Pomerol, que cuenta con un peculiar suelo compuesto por arcilla rica en hierro y una pequeña proporción de suelo con grava, que es la que corresponde a las hectáreas compradas a Château Gazin; un hábitat que, al parecer, sienta de maravilla al concentrado merlot.
En 1956 Petrus vivió una feroz helada y no hubo producción, por suerte nunca han vuelto a pasar por algo así. Las cepas no se replantaron, sino que se realizaron injertos con éxito en las raíces existentes. Esta práctica se efectúa cada determinado tiempo para mantener las vides. La edad promedio para hacer este procedimiento es de 45 años.
EN PETRUS, SEGÚN INDICA SU LEGENDARIO ENÓLOGO, JEAN-CLAUDE BERROUET, SE TRABAJA CON LA MÍNIMA INTERVENCIÓN PARA PERMITIR QUE LAS VARIACIONES CLIMÁTICAS SE EXPRESEN A TRAVÉS DEL VINO, QUE ES LO QUE MARCA EL CARÁCTER DE CADA UNA DE LAS AÑADAS.
MEJORES AÑADAS DE PETRUS.
Las grandes añadas de Petrus reconocidas por unanimidad son las de 1929, 1945, 1947, 1961, 1964, 1982, 1989, 1990, 2000, 2005, 2009 y 2010.
Las añadas 1921, 1929, 1947, 1961, 1989, 1990, 2000, 2009 y 2010 recibieron una puntuación de 100/100 del conocido crítico RobertParker.
Hoy en día se consideran cosechas inexistentes.
En 1965 y 1991, las cosechas no permitieron hacer vino de calidad, por lo tanto estas añadas no existen. Tampoco la de 1956 que, como ya hemos mencionado, no hubo producción debido a los desastres causados por una gran helada. Las cosechas de los años 1963, 1968 1977 y 1984 existen en cantidades muy limitadas, debido a que se obtuvo una calidad muy justa como para obtener una mayor producción.
Si es amante del buen vino, pero sobre todo del Petrus, puede consultar la subasta de vinos de Morton Subastas, la cual se celebrará el día 6 de octubre del presente año, a las 5pm. En ella podrá encontrar varias cosechas de este gran vino. El enlace es: