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Porcelana Sèvres

La Manufacture Nationale de Sèvres es una de las principales fábricas de porcelana europea. De orígenes modestos, la fábrica de porcelana de Sèvres obtuvo en 1745 un privilegio para hacer porcelana a la manera sajona y a la manera China. Fue Madame de Pompadour quien logró que se le concediera el título de manufactura real de porcelana, siendo trasladada en 1756 a una propiedad suya en Sèvres; mientras que cuando Luís XV se hizo cargo personalmente de ella, se le concedieron grandes subvenciones y privilegios especiales, tales como el derecho de emplear oro en la decoración con exclusión de las demás fábricas del país.

La fábrica bajo la protección real, abandonó pronto los modelos chinos y sajones para crear un estilo propio que, por su perfección y buen gusto, se impuso pronto sobre todas las demás manufacturas europeas. Fabricaron una pasta tierna, de calidad muy parecida a la de las fábricas de Occidente, pero el gran acierto de los artistas de Sèvres fue haber comprendido y explotado al máximo la principal cualidad de la materia, y que es su extraordinaria calidad para recibir una decoración policroma. Crearon una paleta riquísima, con colores que se han hecho célebres y que han sido imitados en todas las demás manufacturas, incluyendo la de Meissen: el blue du roi, el célebre azul turquesa, el rosa Pompadour, por no citar sino los más conocidos.

Lote 53. Copón. Francia, siglo XX. Porcelana Sèvres. Sellado.

La marca fueron dos “LL” entrelazadas, monograma del rey, con una letra en el centro que correspondía con el año de fabricación, y desde 1778 hasta 1793 la letra doblada, pintadas en azul, en el solero; algunas piezas excepcionales llevan marcas en dorado. Al lado de la marca de la fábrica aparecen las iniciales o emblemas de los artistas que han colaborado en la pieza: modelistas, pintores, doradores, etc.

Los temas decorativos variaron con la época; después de los modelos inspirados en las porcelanas orientales y en las de Meissen, con el triunfo de la rocalla, se decoró principalmente con flores naturalistas y pájaros de brillantes plumajes, y algo más tarde los paisajes tratados como miniaturas en cartelas de rocalla sobre fondo de colores diferentes. Hacia los años setenta empezaron a verse elementos tomados de la antigüedad clásica que constituyeron el llamado estilo Luís XVI, para terminar en el Imperio de la época napoleónica.

Lote 64. Par de jarrones. Francia, siglo XIX. Porcelana Sèvres pintada a mano, con escenas napoleónicas. Fechados 1807 y 1814.

Desde 1769 comenzó a fabricarse pasta dura, menos apta que la porcelana tierna para recibir el color, pero que tiene la ventaja de su mayor dureza, lo que permitió a los artistas realizar verdaderos alardes técnicos con piezas de un tamaño enorme. Fue entonces cuando aparecieron los grandes jarrones montados en bronce por Thomire. Esta pasta se acomodaba muy bien para hacer las estatuillas de tipo clásico tan en boga en la época, porque su blancura y finura de grano la hacían parecerse al mármol; empezaron entonces las series de los bizcochos que inundan todas las colecciones.

Lotes incluidos en la Subasta Navideña de Antigüedades. Incluye las colecciones de Doña Sylvia Ayub de Elías, Don Benito Coquet, entre otras. Ver catálogo digital.

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Gunther Gerzso

Gunther Gerzso fue un artista de diversos mundos. Nacido y criado en México, se educó en Suiza, donde vivió con uno de sus tíos que era historiador de arte y coleccionista. En este tiempo se relacionó personalmente con Paul Klee y descubrió el abstraccionismo de Kandinsky, así como la prosa espiritual de Herman Hesse, quien era vecino de su tío. 

Posteriormente vivió en Cleveland, Ohio, al inicio de su carrera profesional; estas experiencias le dieron un panorama sumamente amplio del arte. Discreto, meticuloso, organizado, responsable, con agudo sentido del humor, Gunther Gerzso no mostró orientación pictórica pero sí formación familiar en el tema de la apreciación del arte y del coleccionismo.

Antes de dedicarse a la pintura, Gunther Gerzso se desempeñó como escenógrafo en la industria cinematográfica de México durante la llamada Época de oro, con directores de la talla de Luis Buñuel, Alejandro Galindo, Roberto Gavaldón y Emilio El Indio Fernández. También colaboró en el ámbito teatral nacional, al realizar escenografías para montajes en el Teatro Orientación y otros importantes foros.

En 1950, Inés Amor le organizó su primera exposición en la Galería de Arte Mexicano, donde expuso periódicamente. Esta primera exhibición obtuvo opiniones divididas por parte de la crítica, quien calificó en un inicio su arte como “carente de mexicanidad”.

En 1978 Gerzso recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes, en el rubro de Bellas Artes. Cuatro años más tarde, la Sociedad Mexicana de Ingenieros y Arquitectos le encargó una escultura en plata, por la cual recibió el premio nacional al “Arquitecto e Ingeniero más connotado del año” otorgado por dicha asociación. En ese mismo período, la galería Mary-Anne Martin Fine Art de Nueva York realizó la primera exposición de Gerzso en los Estados Unidos. Casi al mismo tiempo, la Galería de Arte Mexicano realizó una exposición conjunta de 25 obras en el Foire Internationale d’Art Contemporain en París, uno de los eventos de arte contemporáneo más importantes a nivel internacional. En 1994 obtuvo la Medalla Salvador Toscano al Mérito Cinematográfico que otorga la Cineteca Nacional. La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas lo reconoció con el premio Ariel de Oro en 2000 por su trayectoria en el séptimo arte.

Perteneció a la generación de creadores que le abrieron paso a la abstracción en el arte nacional. Su obra es distinguida por un constructivismo derivado del cubismo; posee limpieza geométrica y volumetría que recuerda a los templos prehispánicos en un sentido místico, exaltando componentes mágicos. Exploró sobre el pasado de México, no en un sentido de búsqueda de identidad colectiva, sino personal. Creó una abstracción enraizada en la arquitectura, comprometiéndose con el espíritu nuevo de lo internacional y con las posibilidades emocionales y poéticas que conformaban a la abstracción.

Lote 89. Gunther Gerzso. Arcano III. Firmado y fechado 90 al frente y al reverso. Óleo sobre tela. 140 x 112.5 cm. Con certificado.

Tenía una fascinación especial por las tradiciones mexicanas y el arte precolombino, no obstante, abrazó ideas modernas como el psicoanálisis. Asimismo, se acercó al grupo de artistas exiliados en México afines al surrealismo, integrado por Remedios Varo, Leonora Carrington, Kati Horna y Wolfgang Paalen.

Un momento clave en su carrera ocurrió durante un viaje a Yucatán, donde visitó Uxmal y Chichen Itzá, lo cual reforzó su convicción de realizar un arte genuinamente relacionado con México. Su amistad con Miguel Covarrubias y Wolfgang Paalen contribuyó a afianzar sus ideas sobre la calidad estética de las piezas arqueológicas halladas en nuestro territorio.

El mundo indígena se volvió clave, entonces, en el estilo de corte arquitectónico y abstraccionista que desarrolló, caracterizado por una superposición de fragmentos cuadrangulares asimétricos: volúmenes acomodados de forma excesivamente ordenada que evocan los basamentos prehispánicos como si fueran vistos desde arriba.

Perteneció a una generación de creadores que abrieron el paso a la abstracción en nuestro país como un género de propuestas plásticas y poéticas que por sí mismas se sostienen más allá de cualquier referencia literaria o histórica.

Fuentes consultadas: 

– DU PONT, Diana et al. El riesgo de lo abstracto: el modernismo mexicano y el arte de Gunther Gerzso. España, Santa Barbara Museum of Art, CONACULTA, 2003, pág. 304.

– RIVAS GODOY, Dulce María. Gunther Gerzso. Los diagramas luminosos de un creador multifacético.  México. Instituto Cultural de Aguascalientes. 2009, pp. 6-11.

– “Inmigración y diversidad cultural. Los mexicanos que nos dio el mundo”. México. Nación Multicultural UNAM, 2001.

-“Gunther Gerzso, figura clave del arte mexicano”. México. Milenio, sección Cultura, 21 de abril de 2020

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El maestro Francisco Toledo

Los papalotes se elevan contra, no con, el viento.

Lewis Mumford

Durante su vida, Toledo produjo un gran número de obra gráfica, fundo espacios culturales como el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) y trabajó en el Taller de Mario Reyes volviendo a México un país donde el grabado dejó de ser un considerado un arte menor para convertirse en un lenguaje artístico, tan importante como el muralismo.

Francisco Toledo manipulaba las placas como si fueran papel y las puntas de esgrafiado eran lápices que daban vida al objeto de forma directa sin utilizar bocetos, volviéndose así uno de los más grandes de la historia del arte mexicano.

Lote 53. Francisco Toledo. Sin título. Firmado. Grabado. 27/36, 37 x 29 cm

Esta selección de 20 piezas cuenta con 9 papalotes; obras emblemáticas del imaginario oaxaqueño: libertad, aventura, naturaleza y agilidad…

Desde el Istmo de Tehuantepec, proviene la leyenda de que los papalotes ayudan a que las almas vuelvan a la tierra para los festejos del Día de muertos, es por esto que en esta zona de Oaxaca se puede ver a muchos habitantes volando estos artefactos semanas antes de estas fechas, para señalar con colores y formas llamativas el camino que deben seguir para llegar a sus viejos hogares.

El Maestro Francisco Toledo era un entusiasta practicante de esta tradición, así como muchos oaxaqueños contemporáneos.

Las once imágenes restantes corresponden a grabados que oscilan entre las ideas de lo juchiteco y experimentaciones del Maestro que dejan entrever esa imaginación que lo caracterizó; y que hoy ya es un imaginario colectivo. Cada obra, propicia un recorrido en las habilidades de creación que el Maestro perfeccionó en más de 20 años de carrera artística.

Esta es una pequeña muestra de la maestría que Toledo logró en la gráfica: los grabados y papalotes que encontrará en esta sección, son sólo una fracción del imaginario indígena que creó el artista, lleno de todas las particularidades que lo identificaron y que hoy en día lo hacen uno de los artistas más representativos de México.

Lote 53 Francisco Toledo. Sin título. Firmado. Grabad. 27/36, 37 x 29 cm.